me aproblema no encontrar una hoja vacia
el sol en la cara y la frase precisa
la vigia en tu cama y la suave rodilla
mas bien el muslo, y toda su pantorrilla
esas tardes terminadas, donde el calor
nos hacia ductiles y semejantes
se decia que estabamos pecando pero
yo sabia que solo estabamos pagando
el precio de nuestra soledad mutua
como no sabia acariciartemas
de una vez confundi una caricia
con un castigo rampante, las
campanas de la iglesia teñian
cada vez que nos encontrabamos
eramos unos rufianes que se compartian
cada historia era diferente
y el fin era el mismo, callarte y axfisiarme
terminarlo de una forma en que
cada osculo fuera una pequeña
obra de arte, ahora , el onanismo
mutuo no tiene cabida aqui, solo
las ganas de agotar las tardes de domingo
en una gigante abrazadera progresiva
pensaba escribir esto cuando menos lo esperabas
pero espere demasiado y el tren de la
tarde se llevo consigo tus piedras y amantes
ahora solo miro al cielo y envidio a
esas nubes que simulan el fondo de la
arena, bajo el mar, donde por primera vez
te vi



Comentarios

  1. fue un eco para mí. suelo envidiar los paisajes quietos que soportan tu presencia, los árboles, los muebles, tu colchón, los pilones, las arañas, el polvo... sí, envidio el polvo.

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