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Autor:Chuck (pizzaychampan@tmenem2003.com)
Asunto:La Patagonia Magica
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Grupos de noticias:chile.soc.politica, soc.culture.argentina
Fecha:2003-03-01 17:35:19 PST


LA ENTREGA DE LA PATAGONIA MAGICA
MIGUEL SERRANO

Con esta charla deseo dar a conocer el sombrío panorama que amenaza
a nuestro país, lo que puede constituir tanto la pérdida total de nuestro
territorio como su despojo parcial, el que comprendería la zona más extensa
y más rica de nuestro suelo patrio.

La profunda penetración de las fuerzas destructoras en el Gobierno
argentino y en todas sus instituciones fundamentales, con la desaparición
de ese gran país, no fue una casualidad, ni tampoco un plan aislado; no es
una confabulación reciente, ni tampoco improvisada, sino un plan
científicamente concebido y coordinado internacionalmente.

Su planificación parte en 1882 y su estudio y puesta en marcha en 1987, en
el Congreso
Mundial Judío en Basilea (Suiza). Y aquí se aprobaron dos planes concebidos
por el judío León Pinsker, en su libro Autoemancipación y, en segundo
término por el judío Teodoro Herzl, en su libro El Estado Judío, ambos
consistentes en crear dos Estados judíos, es decir:
I. Un Estado judío de posibilidades prácticas y mesiánicas en América,
tomando a Argentina como primer objetivo. Con tal motivo y con el tiempo,
se emprendieron las siguientes acciones:
- El comienzo de la inmigración
- La compra centralizada de grandes extensiones de tierras por la "Jewish
Company Association Colonization", con centro en Londres;
- La constitución de sociedades anónimas, las que actualmente son dueñas de
enormes extensiones de tierra.
II. Un Estado ideológico en Palestina, lo que se logró con la declaración
de independencia del Estado de Israel (14 de mayo de 1948). Después de esa
fecha se centraliza todo el poder judío del mundo para apoderarse de
Argentina y con ello de toda América. Demostraremos cuál es el plan y que
ha sido favorecido extraordinariamente por el ex presidente de la nación
Arturo Frondizi. (Y por el cripto judío Menem).
Resumiendo: Crear un Estado de posibilidades prácticas y mesiánicas en
América y un Estado ideológico en Palestina.

* * *

¿Qué drama, qué maldición impide a los chilenos ver objetivamente la
realidad, envolviéndolos en argumentos legalistas que inhiben su
comportamiento y su acción? La estupidez no tiene límites, llevándoles al
extremo de no acusar de criminal al asesino, aunque lo hayan sorprendido
asesinando, porque la ley aún no lo prueba y es un "presunto criminal". Del
mismo modo, el despojo de nuestra tierra no es despojo, si es el resultado
de un fallo que se considera "legal". Y el cretinismo llega al extremo de
que el despojado se sienta feliz de poder cumplir con presteza el despojo,
"legalmente" dispuesto.
Este camino históricamente recorrido nos va acercando al fin de Chile.
La visión apocalíptica es tal que aún teniendo en cuenta la mentalidad
suicida del chileno, se nos hace imposible pensar que el asunto sea tan
simple como para atribuirlo únicamente a estupidez, ignorancia, cobardía o
entreguismo. Sobre todo, porque hemos conocido la indignación profunda, la
amargura y la rabia con que el pueblo humilde y sencillo ha recibido la
decisión de entregar un territorio que le pertenece.
En el fallo por la Laguna del Desierto, en que Chile pierde la totalidad de
esa región, la actitud de los actuales gobernantes es tan increíble que, un
observador con sensibilidad y experiencia histórica, guarda la sospecha de
que detrás exista una entrega arreglada de antemano, una conspiración, en
la que los responsables principales se encuentran aquí, pero los directores
están fuera.
Complot, o conspiración, pero no de hoy, sino antiguo. Su primera
manifestación visible en la historia contemporánea es el estallido de la
Revolución Francesa, donde se implantan los principios internacionalistas,
que comenzarían a socavar los fundamentos que sustentaban conglomerados
étnicos, jerárquicos y de trascendencia espiritual. Este terremoto alcanza
a nuestra América y es el responsable de las veintiún repúblicas que aquí
se configuran, lo que deja abierta la posibilidad de que el más grande, el
más poderoso, o el más astuto, se coman al más chico, al más débil, al más
pusilánime, o al más cobarde.
Contra todas las leyes de la Naturaleza, de la biología y del Cosmos, donde
nada es igual a nada, y donde hasta los cristales de nieve son cada uno
diferentes, comienza a cumplirse el intento conspiracional de hacer
desaparecer los límites geográficos, las diferencias étnicas, psicológicas,
biológicas y espirituales en el planeta.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, se pierde la "Carta de
Charlottemburg", porpuesta por el Tercer Reich, para conformar un mundo
organizado en un "Nuevo Orden" de "patrias étnicas" y "carnales", basado en
una ecuación de "tierra y sangre"; es decir, respetando las diferencias
naturales, que han llegado a ser por el acontecer mismo de la Historia
hasta llegar a conformar una inviolable individualidad psico-genética y una
idiosincracia nacional, en conformidad con el suelo que nos alimenta y con
el "paisaje del alma". Esto es la Patria, la Nación y la Raza, que hay que
defender, para que el organismo no muera.
Perdida la Guerra, pasa a imponerse la "Carta de San Francisco", dándose
nacimiento a "Las Naciones Unidas", prolongación de la Sociedad de las
Naciones, con su peregrino intento de conformar un mundo igualitario,
internacionalista, mundialista, globalista, en el que todas las diferencias
y las razas debieran fundirse, cocinándose como en una olla de porotos. Los
ingredientes más eficaces para lograrlo, serán dos: el capital
internacional y el marxismo internacional; debiendo, al final, convertirse
en uno solo: el capital, el dinero, con sus empresas transnacionales y sus
transferencias electrónicas instantáneas y simultáneas. Todo esto es
impulsado políticamente por la Segunda Internacional Masónica que,
paradójicamente, llegó a ser más importante que la Tercera Internacional
Marxista, que se fue haciendo cada vez más obsoleta.
El desarrollo sincronístico y acelerado de la tecnología en los últimos
cincuenta años, se ha puesto al servicio único de la Gran Conspiración
Mundialista, con el resultado siguiente, buscado y perseguido:
Siendo el dinero la principal mercancía en el mundo, y encontrándose éste,
-desde que se transformara en una entelequia que se reproduce a sí misma
por el satánico invento del interés y de los préstamos con intereses-, en
una sola mano, en la del inventor de una diabólica trampa, el resultado
deberá llegar a ser algo monstruosamente anti-natural, es decir, que las
naciones verdaderamente ricas en materias y productos naturales, deberán
ser necesariamente las más pobres, pues los dueños del dinero así lo han
decidido, para poder despojarlas de sus riquezas. El dinero, la moneda, -ya
sea metal, papel, plástico o pura vibración electrónica- de simple medio
para facilitar el intercambio de productos, ha venido a transformarse en la
más poderosa arma de extorsión y despojo. Contra esto luchó el Tercer
Reich, reemplazando el patrón oro por el patrón trabajo y estableciendo el
trueque de mercancías, cuando no se disponía de oro (cocinas Junkers por
salitre y cobre, en el caso de Chile). El dinero papel era así un bono para
facilitar el intercambio, el trueque.
La razón última de la Segunda Guerra Mundial fue la necesidad de terminar
con el inmenso peligro que el sistema natural Nacionalsocialista, basado en
el trabajo del hombre y en la división del mundo, también natural, de la
"Carta de Charlottenburg", pudiera llegar a imponerse. Había que destruir a
sus geniales promotores.
Desde 1945, y desde antes, con el dinero en una sola mano, lo que se impone
en el mundo no es un internacionalismo igualitario, sino la más feroz
dictadura totalitaria "orweliana", dirigida y controlada por un grupo
pequeño de sádicos criminales, que se valen de la más moderna tecnología,
comprada por el dinero: la cibernética, la psicotrónica, la cibertrónica y
el control total de las mentes, con la televisión, los video-juegos y la
realidad virtual. Es decir, el "mundialismo", el "globalismo", no son más
que un señuelo para engañar a las masas y a los mismos empresarios
("tigres", "jaguares", "pumas") y tontos útiles que lo propician.
Por supuesto, hay ingenuos y los hay también malvados y vendidos que se
entregan a conciencia a servir en el plan de la Gran Conspiración,
poniéndose a su servicio, por migajas y por el dinero (que no les servirá
de mucho al final) de los implacables amos desconocidos.
Y ahora, el "mundialismo" y el "globalismo", que en Chile predican los
gobiernos de la llamada "Concertación" y también la "Oposición", equivalen
a una Conspiración internacional dirigida desde afuera y ejecutada en Chile
por representantes de la Masonería de izquierda, especialmente dirigidos
por el Gran Oriente Francés.
A pesar de todo esto, hubo en nuestra historia, y aún los hay, masones
patriotas, que no están de acuerdo con el internacionalismo, el globalismo
ni el mundialismo, porque ellos intuyen lo que detrás hay. También hubo, y
mantenemos la esperanza de que aún los haya, socialistas de otra cepa, como
lo fuera Raúl Ampuero, y que aún aman la Patria que los vio nacer.
Mas, ésos eran otros tiempos, con otros hombres. Hoy la Conspiración
Mundialista, desde algunos años ha adquirido velocidad de vértigo y
organizaciones como la Masonería, son férreamente controladas por
jerarquías aún más secretas y autoritarias. El "Consejo de Relaciones
Exteriores", de los Estados Unidos de América, la "Trilateral", la
"Bilderberg", el "Club de Roma", establecen los alineamientos y las
fórmulas que habrán de cumplirse sin discusión ni dudas. Y todavía estos
grupos no son más que la expresión visible del más pequeño grupo, de no más
de tres, o de un solo cerebro, representante de un Poder Diabólico y oculto.

* * *

Fuera de la silenciosa reacción de los humildes y de la profunda herida
abierta en el alma nacional, la respuesta visible al inícuo fallo de la
Laguna del Desierto, ha sido magra y débil, especialmente en la juventud de
las clases media y alta, y entre los universitarios, que en otros tiempos y
aún hoy, por otros motivos y razones, se agitan enfurecidos y perdían el
control. Es que no en vano cinco décadas de un hábil trabajo mundial y
nacional ha transformado a las juventudes del planeta en una masa de
cretinos sin patria y sin ley, drogadictos, homosexuales, bisexuales,
apátridas, bandidos, salteadores y asesinos. El trabajo conspiracional ha
sido muy intenso y con proyección a largo plazo. Comienza ya en la década
de los cincuenta, y aún antes, al término de la Segunda Guerra Mundial. El
centro de la conspiración se fija en Inglaterra, bajo la dirección de
departamentos especiales de los servicios de inteligencia y con la
colaboración de intelectuales como el historiador Arnold Toynbee, el
escritor Aldous Huxley y el ensayista Allan Watts, trasladándose a los
EE.UU. los dos últimos, para establecer en San Francisco un centro mundial
de la Gran Conspiración, destinado a destruir más de una generación de
jóvenes, con la promoción de la droga. Muy pronto obtendrán la colaboración
de Arthur Koestler, un marxista desilusionado, de Timothy Leary y John
Lilly, estudioso éste del lenguaje de los delfines, pero en verdad un
manipulador del cerebro, al servicio de la inteligencia civil y del
Ejército norteamericano. Lilly estuvo en Chile durante el gobierno de
Allende, conectado con el grupo de Naranjo y de Ichazo, en Arica, cuando
Chile comienza a transformarse en un centro de contrabando y difusión de la
droga. Al mismo tiempo, y también desde Inglaterra, se ha difundido la
música los Beatles, con el espaldarazo y "permiso de corso" dado por la
Reina Isabel de Inglaterra, quien los condecora. Luego vendrá el "jipismo",
las flores, el amor, el pacifismo, los derechos humanos y el orientalismo.
Toda clase de sectas y organizaciones, como la Nueva Acrópolis, los Nuevos
Templarios, el Opus Dei, las "terapias de grupo" y, últimamente, hasta el
mismo Dalai Lama, pasando por Castaneda, hasta llegar a la "New Age". Son
agentes del "Mundialismo". Y todo destinado a romper con cualquier
sentimiento de diferencias nacionales, imponiendo un sentimiento difuso de
humanismo internacionalista, de ensoñación "globalista" en la juventud, en
la tan manoseada "Era de Acuario".
Así destruida la juventud del mundo y de Chile, con satánicos conciertos
"rock", propiciados hasta por los gobiernos de turno, ¿qué esperanza podría
caber de una reacción nacionalista en esa masa degenerada y sin patria, de
drogadictos trashumantes, para quienes las fronteras y Chile mismo son
conceptos de ancianos escleróticos y "fuera de onda".
El Gobierno Secreto, compuesto por ese puñado de criminales y sádicos, que
controla el universo visible, no se detiene ante nada para lograr su fin
último. Hace uso de microbios y virus sintéticos como el sida, de la
"bacteria asesina" y demás horrores que aún no aparecen. Todo esto es
realidad y no mera ciencia ficción. Es el cumplimiento de la divisa del
Gran Oriente Francés, que, valiéndose de cualquier medio, intenta hacer
desaparecer hasta en la mente de los niños la idea de patria y nacionalidad.
Y es con estos elementos con los que hoy estamos enfrentando la más trágica
crisis de toda la historia de Chile.
Las juventudes que no se pierden en la drogadicción y en el crimen, serán
llevadas al mismo fin apátrida por el internacionalismo de la economía y
los negocios, con una educación implacable, destinada a producir "yupis"
para competir dentro de un universo comercial, con una economía
"globalizada", sin fronteras, con la informática y la electrónica como sus
ídolos fetichistas. Se trata de formar empresarios y ejecutivos, que sean
capaces de manejar el capital y los negocios, eliminando las fronteras de
los países y "mundializando" sus intereses, de modo de llegar a ser nada
más que una tuerca o un resorte de un mecanismo internacional gigantesco.
Así se consigue, también por estos otros medios, la destrucción de la
Nación y de la Patria. ¿Qué importancia puede tener la Laguna del Desierto,
los Hielos Continentales y el mismo Chile, en una concepción globalista
donde el empresario chileno tiene sus intereses fuera de Chile, llegando
hasta a lamentarse de haber nacido aquí, por considerarlo un impedimento
para obtener mayores utilidades, ampliando sus negocios al otro lado de la
Cordillera o en cualquier parte?
Si a esto agregamos el comercio aplanador del turismo, que destruye a las
naciones con su espejismo alucinador de especulaciones y ganancias fáciles,
la lucha por la identidad nacional se hace gigantesca y desesperada. En la
Alemania del Tercer Reich, el turismo fue rechazado, pues el concepto era
diametralmente opuesto. No había turistas sino visitantes permitidos,
invitados, huéspedes, que no entraban a imponerse con sus compras y su
dinero, sino que tenían que ser amigos y merecer la "invitación a casa",
por un tiempo limitado y en el plazo que el dueño de casa decidiese. Un
invitado en nuestra casa no viene a pagar ni a exigir. No es un asunto de
dinero, sino de afecto y de amistad. Se le entrega lo mejor que tenemos. No
es un negocio ni una especulación. Y el huésped tiene que saber
comportarse, no imponiendo arrolladoramente su personalidad, sino
respetando las costumbres y particularidades de esa familia diferente. ¡Qué
estupendo todo aquello, qué orden natural, qué paraíso perdido, quizás para
siempre!
Con Gobiernos como los que nos representan hoy, es muy poco lo que ya se
puede hacer para evitar que los planes de la Gran Conspiración se cumplan.
Lo que no se logra con la educación dirigida, con la promoción de la droga,
se obtiene con la corrupción del dinero. Esto nos permite mirar con nuevos
ojos el soborno o la compra de Laguna del Desierto.
La "Concertación" que hoy gobierna Chile se compone de partidos políticos
de raigambre internacionalista, como son la Democracia Cristiana, el
Partido Socialista, la Social-Democracia y el Partido Radical. Los enormes
escándalos de corrupción, aun teniendo en cuenta la tremenda importancia de
estos hechos, no son más que la punta visible del iceberg, puesto que lo
fundamental de la Gran Conspiración tiene objetivos mucho más
trascendentales y profundos, ya que viene cumpliéndose en el tiempo
terrestre desde hace siglos.
De lo que en el Sur de América se trata es de crear un país aparte, desde
el paralelo 40º, una zona independiente en el sur de la Patagonia y de la
cual la Laguna del Desierto, con Viedma en su vecindad, llegaría a ser la
capital de un próspero centro, con las más grandes riquezas y habitado por
otras gentes que los argentinos y chilenos.
Ya Alfonsín se adelantó al proponer el traslado de la capital a Viedma.
Con la llegada al poder en Chile del Gobierno Militar pareció como que algo
nuevo estaba por comenzar, en especial con la construcción titánica de la
carretera austral y con el plan de colonización y población del Melimoyu,
en la Patagonia. Pero duró muy poco.
Intentamos colaborar con el que creíamos un proyecto elaborado y bien
meditado por el Gobierno de Pinochet, comprometiendo a la mejor juventud
chilena, a profesionales idealistas y nacionalistas de este país. Deseamos
así ayudar a la gran obra de la construcción de la carretera austral, con
un sentido patriótico y en la línea recomendada por el genial doctor
Nicolás Palacios. ¡Qué no hicimos en aquellos años para obtener los medios
y lograr transportarnos a las laderas del sagrado monte Melimoyu! También
otros nacionalistas, desde las mismas altas esferas del Gobierno,
pretendieron colaborar en una línea semejante, trayendo inmigrantes de las
etnias recomendadas por Palacios, y afines con nuestro "mestizaje parejo".
ERn efecto, se propuso traer a rodesianos, que vendrían hasta con sus
industrias y sus fortunas, cuando Rodesia se transformó en Zimbawe. También
hoy podríamos traer sudafricanos, y hasta alemanes orientales, además de
croatas. Pero nada de esto se hizo, y no se hará. El plan mundialista, el
Gobierno Mundial ha dispuesto otra cosa. Es así como llegaron los
taiwaneses y los coreanos.
La tragedia del gobernante Pinochet deberá ser algún día escrito por un
Esquilo o un Shakespeare, dramaturgos que por desgracia nunca más volverán
a aparecer. ¿Fue este gobernante consciente de su propio drama? ¿Pretendió
de verdad lo que nosotros le suponemos y fue obligado a retractarse y
entregarse al cumplimiento del plan del Enemigo, para poder sobrevivir? Son
estas preguntas que ni él mismo podrá ya responder. Menos, por supuesto,
nosotros. Lo único cierto (que sabemos con certeza) es que, después de
habernos entregado bajo su firma ocho mil hectáreas en el Melimoyu, echó
pie atrás, coincidiendo con la entrada a su gabinete del judío Melnick,
quien ahí llegó bajo imposición del Enemigo, para impedir el esfuerzo de
los jóvenes chilenos, y para cumplir la entrega de la "patria prometida" a
sus congéneres en el mágico extremo sur del mundo, donde también abundan el
petróleo, la bauxita, el molibdeno, el níquel y otros minerales esenciales
para la fabricación del plástico en la tecnología espacial; además del
uranio y de las más grandes reservas hidroeléctricas del planeta.
Mirando desde esta perspectiva, los acontecimientos en nuestro país y en
toda nuestra región geofísica, se aclaran con otra luz. El Gobierno Mundial
nos tiene ya reservado un lugar bien preciso en el mapa electrónico y
computarizado de su imperio totalitario, donde las "democracias" no son
nada más que la trampa y el cazabobos para los ingenuos, los ignorantes y
los ciegos. El Gran Computador Central, mientras tantos, y en la espera de
la instauración del Emperador-Mesías del Gobierno Mundial, ya tiene a este
país instalado en un casillero-cárcel inmodificable. Junto a las áreas
subdesarrolladas del Tercer Mundo, de Africa y de Asia, deberán mantenernos
a un nivel más bajo, frenando con toda clase de medios y presiones:
envenenamiento de la uva, destrucción de nuestra agricultura, implantación
de cepas venenosas, contaminación, tala del bosque vernáculo, etcétera.
Todo esto bajo la estratégica consigna propiciada por el Mundialismo, de la
inversión privada del capital extranjero.
Ninguno de nuestros gobernantes aquí, gente de sangre espesa y de
inteligencia equina, materialistas acérrimos, habrá podido comprender el
crimen esotérico y espiritual que han cometido. Por ello no tendrán perdón
de los Dioses, ni siquiera del Dios Supremo, o del Gran Arquitecto en el
que alguno de ellos cree. Porque esta tierra bendita, que aún se llama
Chile, es la más mágica y geomántica de todo el Ser vivo que es el Planeta
Tierra. El Enemigo lo sabe, y es por eso que por años excursiona en estas
recónditas regiones, investigando y buscando con verdadera ansia y
desesperación. Porque es muy posible que en el Monte Fitz-Roy sea donde se
encuentra la Ciudad de los Césares de la leyenda. ¡Y es eso lo que Chile va
a entregar! Y es por esto mismo que nosotros hoy lo estamos defendiendo con
todas nuestras fuerzas, porque también sabemos lo que significa de verdad.
Nos ayudarán los Dioses de esta tierra, los Gigantes que reposan en sus
cumbres y en sus volcanes. Y también Venus, la Estrella de la Mañana,
Oiyehue, la Virgen del Carmen. Porque esta tierra es para sus habitantes,
para los que aquí nacieron y que la aman tanto como sus primitivos
aborígenes, los mapuches, que por defenderla lucharon y murieron durante
cuatrocientos años.
En este momento, Chile se halla plagado de sectas religiosas, esotéricas y
satánicas, que la recorren de norte a sur. Los Mormones, los Evangélicos,
los Metodistas, los Testigos de Jehová, se han instalado hasta en el
Melimoyu. Lo hicieron allí para adelantársenos, y cuando creyeron que
nosotros iríamos a ese lugar a hacer patria. Lo hemos dicho, la
Conspiración se vale de las logias, de las organizaciones de todo orden, de
los "Rotarios", los "Leones", los "Boy Scouts" y hasta de los Bomberos. La
actual Iglesia Católica es uno de los pilares principales en este siniestro
complot, con su humanismo, pacifismo, interncionalismo, antirracismo y
antinacionalismo. Las declaraciones del Papa, afirmando que el peligro más
grande para la unión de todos los pueblos es el racismo y el nacionalismo,
muestran a las claras dónde se encuentra la Iglesia. Se instala en Gaza,
colaborando con Israel en la construcción de un centro de investigación
para la manipulación de la mente. También nuestras Fuerzas Armadas se
hallan penetradas y paralizadas por elementos masónicos y por el "Opus Dei".
La actitud indiferente de nuestras Fuerzas Armadas, antes y después del
fallo de la Laguna del Desierto, es francamente suicida, pues contradice la
razón misma de su existencia y los fundamentos de su creación. Ellas están
aquí únicamente para defender a la Patria, sus fronteras y la integridad de
su sagrado territorio, por encima de intereses entreguistas. Si no cumplen
con esta misión, han perdido su razón de ser, transformándose en ejército
de opereta, bueno para hacer desfiles "impecables y llenos de gallardía",
como rezan los títulos periodísticos, tras las Paradas en el Día Nacional.
Pero esos juguetes costosísimos, tanques, aviones, barcos y submarinos,
pasan a no tener ningún sentido si no se usan en defensa de la
inviolabilidad de la Patria, pudiendo quedar destinados únicamente para ser
usados contra los propios compatriotas, en asonadas o en una guerra civil,
provocada precisamente por nuestros enemigos del exterior, o por la
impotencia desesperada de los civiles ante la cobarde entrega de nuestra
Nación.
No de otro modo podría ser, pues que se ha facilitado ciega y culpablemente
la realización de este fatídico plan sionista en todo el sur y en la
Patagonia, alcanzando hasta el extremo de Tierra del Fuego, con
incalculables proyecciones hacia la Antártica. Efectivamente, la CONAF
(Corporación Nacional Forestal) y las Fuerzas Armadas chilenas están no
sólo permitiendo, sino ayudando, a las incursiones, investigación y
penetración de agentes de las Fuerzas Armadas de Israel, disfrazados de
excursionistas y "mochileros", en todo el territorio del sur de Chile.
Pensemos bien en este hecho: Soldados de otras Fuerzas Armadas extranjeras,
"camuflados", son autorizados para penetrar y excursionar a su gusto en el
territorio nacional. Y esto a razón de cientos de individuos por mes en la
estación favorable.
Se ve así la importancia que debe atribuírsele a la colonización chilena de
la Patagonia por elementos nacionales. Si las Fuerzas Armadas de Chile y
Argentina unidas abrieran los ojos a tiempo y tomaran las medidas justas y
patrióticas tal vez pudiéramos salvarnos, en el último instante y a costa
de los más grandes sacrificios, llegando a convertir el mismo objetivo
enemigo en una carta de triunfo, transformando a Viedma en la nueva capital
de Argentina, en la Patagonia, en un reducto de la defensa del Cono Sur de
América y pudiendo Chile, también, establecer su capital administrativa en
punta Arenas, de modo de controlar mejor el paso entre los mares y los
océanos del futuro y su comunicación directa con la Antártica.
Si no, un Imperio Sionista se establecería en el sur patagónico, con un
"Rey del Mundo", un "Mesías de Judá", gobernando sobre todo el Universo,
esclavizado y aterrorizado.
Aunque éste parezca un cuento de ciencia ficción, no lo es. Y está ya muy
cerca de llegar a cumplirse, por la ceguera, la cobardía, la pequeñez y la
ignorancia de los gobernantes marionetas y de sus gobernados.
Ojalá estas palabras pudieran servir para abrir los ojos de los patriotas
responsables, de los nacionalistas de los pueblos de Chile y Argentina.
Estas naciones son dos columnas sacras extendiéndose a ambos lados de la
barrera espiritual y grandiosa que forman los gigantes de los Andes hasta
el Polo. Nunca debían separarse, luchando juntas para cumplir un destino
también sagrado.
Lo único que el chileno sabe hacer bien es guerrear, es pelear, porque
somos araucanos, todos somos auca-man (hombre-guerrero). En las mesas de
conferencias, en parlamentos y discusiones legales, legalistas (lo hemos
dicho, aquí todos nos creemos juristas, abogados, constitucionalistas,
etcétera), vamos perdidos. Siempre hemos perdido y siempre perderemos.
Hemos perdido la mitad de la Patagonia y estamos de nuevo a punto de perder
mucho más. Y hasta el mar Pacífico.
Dentro de muy poco estaremos reducidos a un angosto "asentamiento", por
culpa de gobernantes seráficos, de beatos débiles, que quieren regalarlo
todo... ¡Que regalen sus casas, pero no nuestra tierra, la de todos los
chilenos!
Porque sólo los pueblos fuertes, únicamente los fuertes, armados hasta los
dientes, sobrevivirán en esta ley de la selva que el llamado "mundialismo"
ha logrado imponer sobre el planeta; y el "gendarme norteamericano", con su
súper imperialismo, aprobando el plagio, el secuestro internacional. ¡Sólo
los hombres fuertes y valientes, dispuestos a luchar para defender lo suyo
hasta la muerte, lo que les pertenece, perdurarán!
Un pueblo pequeño, que se halla en guerra con un gigante, sólo tiene un
camino a seguir: luchar de frente, pase lo que pase, hasta la muerte.
Luchar y morir, como los héroes de Iquique y La Concepción.
Se cuenta que don Pedro de Valdivia, rodeado por los indios, preguntó a su
camarada: "Y ahora, ¿qué haremos?". Yéste le respondió: "¿Qué quiere que
hagamos, señor, sino que peleemos y muramos...?"
Vencer. ¡Sí, al final podríamos vencer!
En nombre de los héroes muertos por los ideales de la Patria, Suelo, Tierra
y Sangre, juramos luchar hasta la muerte para defender la tierra mágica y
sagrada de Chile, jamás entregar la montaña sacra del Melimoyu a la
voracidad del extranjero. ¡Jamás! ¡Jamás! ¡Porque en esas regiones se
encuentra la Ciudad de los Césares y el tesoro espiritual de los Inkas...!

* * *

La Tierra es un Ser vivo. Tal vez sea hasta un OVNI, un Vimana,
dentro o fuera del cual (¿cómo saberlo?) nos encontramos. Este Ser,
aparentemente redondo, tiene también un alma y varios centros geománticos,
como los shakras, o plexos de nuestro cuerpo, siendo el Polo Sur lo que
fuera Hiperbórea antes de la catástrofe que produjo el cambio de los polos.
Y la Antártica sería la Atlántida congelada y que volverá a reaparecer al
derretirse sus hielos.
Este Ser también nace, vive y muere, pudiendo resucitar, renacer,
lo cual depende de nosotros, sus células, sus habitantes, que debemos
proteger sus centros vitales, sus shakras, de modo de que su "cuerpo
astral", su alma, no perezca y perdure, más allá de la destrucción de su
cuerpo visible, tras su muerte en la Epoca más Oscura, en la Edad de
Hierro, en el Kaliyuga. Y así nos será también dado volver en una nueva
Edad Solar, en la Epoca de Oro, cuando la Tierra renazca en su mayor
gloria, de nuevo habitada por los Dioses, que hoy se refugian en la Tierra
Interior, la invisible, la Tierra Astral, que es donde en verdad se
encuentran la Ciudad de los Césares, Trapananda, Agartha y Shamballa.
Y las entradas a este mundo invisible para nosotros, que nos
quedamos afuera para protegerlos, luchando hasta la muerte, aquí, en el
mágico Sur del Mundo, en el Sur polar, se encuentran en el Sagrado Monte
Melimoyu, antípoda del Monte Meru y del Kailás. Y también en el Polo Sur,
en la Antártica.
Por eso yo lucho y he luchado por defenderlos.
Porque esto es Chile, nuestro Chile. ¡El Chile mágico!

MIGUEL SERRANO
Puerto Montt, 20 febrero 2003


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